Con un nuevo disco titulado Demasiado en fiestas y con el mono al hombro llegó este “barullo multicolor” (así define Nekro a su banda) y se presentó ante un Robert Nesta colmado de gente.
Boom BoomKid logra algo que muy pocas bandas pueden conseguir: conjugar un público heterogéneo compuesto de adolescentes quienes son las primeras veces que van a verlo, algunos nostálgicos de su ex banda y personajes históricos del rock de estos lares.
Mucho se podía especular sobre cómo iba a resultar el show ya que venían de tocar ocho noches seguidas en ocho provincias diferentes para cerrar su gira aquí que los llevo por todo Cuyo y el Noroeste argentino. Estas especulaciones se derribaron enseguida, Boom BoomKid brindó un recital a luces prendidas super intenso al más fiel estilo ramonero: alrededor de 50 canciones en un poco más de una hora de duración.
El setlist estuvo compuesto principalmente por los temas de sus discosOkey Dokey( EndlessKinder, Julio, Donde, Jenny, Tomar Helado, I don’tmind, I do, Kitty, Automatic, Blu, Brickbybrick, Mysmilingflagileheart, Let me go, La vida está bien), SmilesfromChapanoland( Sherunaway, Si esas paredes hablaran, Dirtyconections, Ollieoverthehate, Perfume de vos, Musica medicina es) y Frisbee( Entre nos, Por argentinito, Pon tu corazón, La espina, El hospiceburning, Por qué te lo haces, Del absoluto vacío).
Pogo, transpiración, energía y calor fueron el denominador común de otra visita que alimenta el idilio que tiene nuestra provincia con el ex cantante de FunPeople. Tampoco falto su clásica surfeada entre los presentes, solo hubieron cinco minutos de descanso cuando interpretó la dulce Strong y Donde están los poetas de Maria Elena Walsh. También tocaron algunos temas de FunPeople( Si Pudiera, FMI, Badinfluence, Leave me alone, Masticar, Hunt, Marionetas, Runaway, Kiss me)que desataron el mosh.
Que Nekro juega de local en Tucumán no es ninguna novedad. Se forjó un vínculo más allá de lo musical, entre el cantor y los tucumanos a través de Rolo Marín y sus múltiples visitas.
Boom BoomKid se concibe así mismo en permanente movimiento, viajando y derribando prejuicios y poses cerradas que no logran otra cosa que dividir. Son una oda a la autogestión y demuestran que pueden realizarse recitales profesionalmente cuidando el bolsillo de la gente.
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