El sábado 17 de enero por la mañana sucedió lo inesperado: Amaicha del Valle amaneció lloviendo pero con el correr de las horas la lluvia amainó, las nubes se fueron y por la noche la Pachamama nos regaló una hermosa noche estrellada para todos los amantes del rock.
A las 23:30 en punto Santos Sin Remera fueron los encargados de romper el hielo. El trío formado por Kijin, Matias y Emiliano sonó preciso y ajustado. Al escucharlos con un buen sonido uno puede apreciar detalladamente el crecimiento exponencial del grupo. Sus canciones te pasean por paisajes y situaciones en un periplo que da la sensación que amalgaman varios temas en uno solo a través de cambios de ritmo con el uso de todos los cuerpos de la batería y la técnica del bajista que encajan perfectamente con la voz y hacen una agradable experiencia para quien los escucha. Sonaron Tripolar, Palabra Santa, Insomnio y para finalizar interpretaron Color Humano con Adrian Lazarte en guitarra y La Línea de Abajo con Damián Rodríguez en armónicas como invitados y dedicado a la Comuna de Amaicha del Valle y Comunidad Indígena del Valle.
Luego fue el turno de Burro de Arranque, quienes me despertaban gran expectativa por ser la primera vez que los escuchaba en vivo. El público se llevo una grata sorpresa al escuchar descargas contundentes de puro motorock digno de ser escuchado atravesando las rutas. Destacaron Resaca, Llego el milagro, Hipócritas, Blues, El disfraz y El Circulo dedicado a la comunidad motoquera.
Argento puso la cuota de heavy metal al recital. Con camperas de cuero y público propio desplegaron un poderoso show que invitaba a sacudir la cabeza. El cantante recorre todo el escenario, incluso abajo del mismo para que canten quienes subieron a la montana para escucharlos. Juan Pablo se toma su tiempo para agradecer la invitación y a la organización de este tipo de recitales que junta a grupos de diferentes estilos. Su set incluyo Con la espada y la pared, Frías Noches y cerraron con Siento el heavy metal.
Pato Herrero se presentó como tal y no como 12 pasos, su banda actual, ya que faltaba uno de sus integrantes. Este nuevo proyecto está bien ensamblado y suena conciso. El saxofón le aporta distinción al grupo que toco Las Noches, Ahora, Los argentinos y Me Voy. En el cierre hubo tiempo para los covers El Revelde de La Renga y Ala Delta de Divididos.
El momento de Volstead presentaba una modificación en su formación, el alejamiento de Micky en la voz ahora reemplazado por Diego, el guitarrista de la banda. Tocaron Historias, Noches, Cambios, Anita, el clásico Melancolía, Ser Humano, Maizal, Nuevos Aire. La dosis de punkrock concluyó con Un Velero y Viejas Canciones.
Antes de la última banda de la noche tocó RFA de la mano de Rolo Marin, quien en la primera canción dio un paso en falso y cayo para atrás incorporándose al instante, nada iba a opacar la presentación del cantante con más de 20 años de experiencia. La banda sonó como una maquina aceitada y prolija. Entre tema y tema explica de qué se trata la letra de cada canción. Se escucharon Jenny Moscardon, el punkrock Loca Soledad, el exitoso Gloriosa Sensación y el clásico Polución en Tucson de 448 desatando el tradicional pogo. Párrafo aparte merece el trapo que presentaron con el logo de la banda de enorme dimensiones.
El cierre de Amaicha Rock fue para Vampiro Indio quienes hicieron una fiesta difícil de olvidar. Un show cargado de energía ska cumbia punk que hizo saltar hasta al más tímido. Presentaron algunos temas nuevo La cumbia del marginal y pudieron extenderse con algunos covers entre ellos Amor Suicida y Gente que No. Después de interpretar once temas incluyendo Ojos Nuevos, canción con la que habitualmente terminan, tocaron Mate de Todos Tus Muertos a pedido del público que no quería dejarlos ir.
El Amaicha Rock llegó para quedarse, esta segunda edición fue su consolidación definitiva. Con una producción de gran envergadura duplicó la cantidad de asistentes respecto de la edición anterior y año tras año promete cada vez más.
Fotos por Francisco Pedraza
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